Cuando apetece una ensalada con sabor intenso pero sin complicar la cocina, pocas opciones funcionan tan bien como el zorongollo extremeño. Esta preparación de Extremadura combina verduras asadas, cebolla, huevo cocido y un aliño sencillo, y aquí explico cómo hacerla, qué ingredientes marcan la diferencia, cómo adaptar la receta y cuánto tiempo puede conservarse.
Una ensalada extremeña sencilla, sabrosa y muy versátil
- Base tradicional: pimientos rojos y tomates asados.
- Para cuatro personas: 3 pimientos, 3 tomates y 4 huevos.
- Tiempo total: unos 55 minutos, incluido el reposo.
- El sabor depende sobre todo de: un buen aceite de oliva virgen extra y verduras maduras.
- Conservación: hasta 48 horas en el frigorífico, bien tapado.

Qué es y qué hace especial a esta ensalada
El zorongollo es una ensalada popular de Extremadura, especialmente vinculada a zonas del norte de Cáceres como La Vera. Su identidad está en el pimiento asado, que se pela y se corta en tiras para mezclarlo con tomate, cebolla o cebolleta, ajo y un aliño de aceite, vinagre y sal.
No es una ensalada crujiente ni ligera de sabor. Las verduras se asan hasta concentrar sus azúcares, por eso el resultado es tierno, jugoso y ligeramente ahumado. El huevo cocido suele añadirse al final y convierte una guarnición sencilla en un plato más completo.
Conviene no confundirlo con el zarangollo murciano. Aunque los nombres se parecen, el plato murciano es un revuelto caliente de verduras, mientras que esta receta extremeña se sirve fría o templada y tiene el pimiento asado como protagonista.
Ingredientes para cuatro personas y cómo elegirlos
Para preparar una fuente generosa utilizo cantidades fáciles de ajustar. El tomate puede integrarse en la mezcla o colocarse por encima, según se prefiera una ensalada más jugosa o con capas más definidas.
| Ingrediente | Cantidad | Qué aporta |
|---|---|---|
| Pimientos rojos para asar | 3 grandes, unos 600-700 g | La textura y el sabor principal |
| Tomates maduros | 3 medianos, unos 400-500 g | Jugosidad y dulzor |
| Cebolleta o cebolla dulce | 1 grande | Frescura y un toque crujiente |
| Huevos | 4 | Proteína y una textura cremosa |
| Ajo | 1 diente | Profundidad aromática |
| Aceite de oliva virgen extra | 4 cucharadas | El cuerpo del aliño |
| Vinagre de vino | 1 cucharada | Contraste y equilibrio |
| Sal | Al gusto | Realza el dulzor de las verduras |
Yo elegiría pimientos carnosos, firmes y de piel lisa. Los tomates deben estar maduros, pero no blandos en exceso, porque un tomate demasiado aguado puede convertir la ensalada en una mezcla líquida. En esta receta, la calidad del aceite importa más que añadir muchas especias.
El huevo no siempre aparece en todas las versiones domésticas, pero encaja muy bien si se busca un plato más saciante. Para una opción vegana basta con eliminarlo y añadir, si se desea, unas aceitunas negras o garbanzos cocidos.
Cómo preparar el zorongollo paso a paso
Asar las verduras
Precaliento el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. Coloco los pimientos y los tomates enteros en una bandeja, añado la cabeza de ajo si quiero un sabor más suave y horneo durante 35-45 minutos, girando los pimientos a mitad de cocción.
Los pimientos están listos cuando la piel aparece tostada y la carne se ha ablandado. Los tomates pueden necesitar algo menos de tiempo, alrededor de 30-35 minutos. No busco que se quemen por completo, sino que desarrollen zonas doradas y pierdan parte de su agua.
Pelar y cortar sin perder los jugos
Al sacar la bandeja, cubro las verduras con un paño limpio o las paso a un recipiente tapado durante 15 minutos. El vapor ayuda a separar la piel del pimiento y facilita mucho el pelado.
Después retiro pieles, semillas y partes duras. Corto los pimientos en tiras y aprovecho el jugo que han soltado, siempre que no contenga semillas quemadas. Ese líquido concentra buena parte del sabor y sería una pena desecharlo.
Preparar el aliño y montar la ensalada
Mezclo el aceite, el vinagre, la sal y el ajo muy picado. Si el ajo asado está tierno, lo aplasto con un tenedor y lo incorporo al aliño. El resultado es más redondo y menos agresivo que con ajo crudo.
Incorporo los pimientos y el tomate troceado, mezclo con cuidado y añado la cebolla cortada fina. Los huevos, cocidos durante 9-10 minutos desde que el agua empieza a hervir, los corto en cuartos y los coloco al final para que no se rompan.
La ensalada puede servirse templada, pero personalmente prefiero dejarla reposar al menos 30 minutos en el frigorífico. Ese tiempo permite que el aceite, el vinagre y los jugos de las verduras se integren sin apagar el sabor del plato.
Variantes útiles y errores que conviene evitar
La cocina tradicional no funciona como una fórmula cerrada. Hay casas donde se usa más tomate, otras donde se prescinde del huevo y algunas añaden perejil, ventresca o pescados pequeños. Lo importante es conservar el protagonismo de las verduras asadas.
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Adaptaciones según el resultado que busques
- Más ligera: utiliza 2 cucharadas de aceite y aumenta la cantidad de tomate.
- Más saciante: conserva los huevos y añade 100-120 g de atún o ventresca.
- Sin huevo: incorpora garbanzos, aceitunas o unas alubias blancas.
- Con más carácter: añade una pizca de pimentón de la Vera, sin ocultar el sabor del pimiento.
- Más suave: deja la cebolla cortada en agua fría durante 10 minutos antes de añadirla.
El error más habitual es asar poco los pimientos. Si quedan firmes y con la piel difícil de retirar, faltará la textura melosa que define al plato. También suele fallar el aliño por exceso de vinagre: una cucharada para cuatro raciones suele ser suficiente, aunque puede aumentarse al final.
Otro problema frecuente consiste en servirlo inmediatamente. La mezcla puede parecer plana al principio, pero mejora mucho con reposo. Si al probarlo después de media hora está demasiado ácido, se corrige con un poco más de aceite o con tomate asado, no con azúcar.
Cómo servirlo y qué aporta a una alimentación equilibrada
Esta ensalada funciona como entrante, guarnición o comida ligera. Acompaña especialmente bien a carnes asadas, pescados a la plancha, legumbres y pan integral, aunque también puede convertirse en el relleno de una tostada con queso fresco.
Con cuatro huevos y cuatro cucharadas de aceite, una ración puede aportar aproximadamente 180-250 kcal, dependiendo del tamaño de los ingredientes y de la cantidad de aliño que termine en el plato. Las verduras proporcionan fibra y micronutrientes, mientras que el huevo suma proteínas y grasa, por lo que no hace falta añadir muchos complementos.
Para mantener una proporción razonable, yo serviría unos 250-300 g por persona si se presenta como plato principal ligero, o unos 150 g como guarnición. Si se acompaña con pan, queso, atún o embutido, conviene reducir la cantidad de aceite para que el conjunto no resulte pesado.
Debe guardarse en un recipiente hermético dentro del frigorífico y consumirse preferentemente en 24-48 horas. Si lleva huevo cocido, no lo dejaría a temperatura ambiente durante más de 2 horas, especialmente en días calurosos.
El mejor momento para disfrutarlo en casa
El resultado más sabroso llega cuando se prepara con pimientos y tomates de temporada, pero también puede hacerse durante todo el año con productos de buena calidad. En invierno, el horno aporta ese punto tostado que una ensalada fresca difícilmente consigue.
Mi recomendación final es sencilla: no sobrecargarlo. Un buen asado, un aceite de oliva virgen extra equilibrado y un reposo breve hacen más por esta receta que una larga lista de ingredientes. Ahí está su encanto, en convertir verduras humildes en una ensalada con personalidad y suficiente entidad para ocupar el centro de la mesa.